LE PEGAN PORQUE TRANSFORMA: CRISTINA LUSTEMBERG Y LA INCOMODIDAD DE GOBERNAR PARA TODAS Y TODOS.

Hace tiempo vengo viendo el nivel de agresividad política y personal que recibe la Dra. Cristina Lustemberg y sinceramente cada vez me convenzo más de una cosa: no le pegan solamente por lo que hace. Le pegan porque se transformó en una de las figuras más fuertes y valoradas del gobierno nacional.

Y eso molesta.

Porque Cristina no es una ministra de escritorio. Es una mujer formada, preparada, con experiencia, que conoce el sistema de salud desde adentro, que recorre el territorio, escucha, trabaja y pone la cara incluso en los temas más difíciles.

Y además tiene algo que en política pesa mucho: credibilidad.

La gente siente que habla en serio. Que sabe. Que trabaja. Que no vende humo.

Y eso también se demuestra con hechos concretos.

Veníamos de un gobierno donde faltaban medicamentos y hoy hay personas del interior profundo que reciben sus medicamentos a través del Correo, sin tener que hacer kilómetros para acceder a un tratamiento.

Pueblos como Paso de los Mellizos, en Río Negro, esperaron años por una ambulancia. La ministra definió que era una prioridad y en apenas 60 días esa ambulancia llegó.

También se incorporó de forma gratuita la cirugía laparoscópica de apendicitis al catálogo obligatorio de prestaciones, eliminando tickets que para muchas familias costaban entre 35.000 y 85.000 pesos. Y eso no es un detalle menor. Como dijo una vecina: “Acá molesta que un vecino de Bella Unión pueda hacerse una laparoscopía de apéndice en una mutualista privada igual que cualquier persona con plata”.

Y lo mismo pasa con la incorporación gratuita de la vacuna contra el meningococo para niñas y niños, una medida profundamente importante para miles de familias que antes no podían acceder por el costo.

También impulsó la reducción de los tiempos de espera en distintas especialidades y volvió a poner sobre la mesa una mirada más humana y descentralizada de la salud, entendiendo que no puede haber ciudadanos de primera y de segunda según el lugar donde viven.

Por eso no es casualidad que hoy aparezca entre las figuras del gobierno mejor consideradas por la ciudadanía según distintas encuestas y análisis políticos.

Entonces claro que algunos se ponen nerviosos y nerviosas.

Porque cuando una figura política conecta de verdad con la gente, cuando combina sensibilidad, preparación técnica y capacidad política, automáticamente pasa a ser objetivo de ataques permanentes.

Y también hay algo que creo que hay que decir aunque incomode: si Cristina fuera hombre, probablemente no recibiría ni la mitad de los cuestionamientos personales que recibe.

A muchos hombres en política se les reconoce firmeza. A las mujeres muchas veces se les cuestiona el carácter, el tono o la forma de expresarse.

Y eso sigue pasando.

Obviamente que como toda gestión puede tener errores o cosas para mejorar. Eso es parte de gobernar. Pero una cosa es la crítica legítima y otra muy distinta es el intento constante de desgaste político.

Porque hay sectores que entendieron perfectamente el peso que Cristina tiene hoy dentro del gobierno y hacia adelante.

Pero mientras algunos intentan instalar desgaste, la gente sigue viendo otra cosa: una ministra presente, preparada, cercana y comprometida.

Y eso no se construye con marketing.

Se construye trabajando.

Por eso podrán pegarle desde la política, desde redes o desde algunos micrófonos, pero el respaldo ciudadano sigue estando.

Y capaz que varios deberían entenderlo antes de seguir frotándose las manos.

Porque hay ministra Lustemberg para largo rato.

 

Blanca Elgart Torres

 

Comparte este artículo
DEJA UN COMENTARIO