La llegada de un nuevo miembro a la familia (a la manada, desde el punto de vista del animal) puede ser difícil de asimilar, sobre todo para los perros. Lo conveniente es que el trabajo con el perro comience antes de la llegada del bebé.
Pregunta de Irma de Solymar:Tenemos una ovejera, es correcto darle un poquito de polenta en invierno para agregar calorías a su alimentación, la que es a base de alimento deshidratado ?
Es importante saber que los mejores alimentos naturales para incorporar a la dieta del perro son las carnes apenas cocidas o crudas (excepto perros enfermos) y no el arroz, fideos o polenta, ya que es altamente probable que el alimento balanceado que come, contenga hasta un 70% de carbohidratos de relleno, que es lo que aportan ese tipo de alimentos.
Otra buena alternativa es incorporar suplementos nutricionales de alta calidad proteica y de ácidos grasos esenciales.
En el caso de los ovejeros, el pelo tupido es suficiente en nuestro clima para combatir el frío. Por tel tema de la caída del pelo es conveniente leer la columna anterior.
Pregunta de Elizabeth de El Pinar: Las vacunas del perro: además de las que se le dan los primeros meses, hay que darle otras a lo largo de su vida?
La vacunación se puede realizar a partir de las 8 semanas en el cachorro. Luego corresponde continuar el protocolo con los refuerzos recomendados.
En el caso de los cachorros, la primovacunación se debería realizar en 3 inyecciones: a las 8 semanas, a las 12 semanas y a las 16 semanas. Luego, la dosis de refuerzo se administra al año de edad y luego cada año. En ocasiones se pueden recomendar otras vacunas dependiendo del estilo de vida del animal, y se realizarán más tarde que el resto de inyecciones.
En un perro adulto, la vacunación se puede iniciar a cualquier edad. La primovacunación se realiza en 2 inyecciones con un mes de diferencia, luego un refuerzo anual para las 5 vacunas “clásicas”. En el caso de vacunas adicionales, se realizarán de forma escalonada y en ocasiones requerirán 1 o 2 inyecciones de primovacunación según el caso.
Pregunta de Gabi de Solymar: Qué dar para sacarle el sarro de los dientes a una caniche que no se deja atender por un veterinario?
Para prevenir el sarro y otras enfermedades bucales en los perros se recomiendan medidas de higiene dental. La forma más sencilla y eficaz es cepillar los dientes del perro. El cepillado regular con un cepillo de dientes y una pasta de dientes especial para perros es la mejor manera de eliminar la placa dental cotidiana. Para que el cepillado sea más fácil, es aconsejable acostumbrarlo desde pequeño y con suavidad al cepillo de dientes y su uso. Algunos tratamientos naturales pueden ser la mezcla de una cucharadita de bicarbonato de sodio con media cucharadita de sal y untar el cepillo de dientes con esta solución para debilitar la placa. Lavar los dientes con vinagre de manzana disuelto en agua, al menos una vez a la semana, para retrasar la formación de sarro.
También se encuentran productos para el cuidado dental de perros en el mercado como juguetes masticables o snacks para perros que pueden ayudar con la abrasión de la placa, también productos que se agregan al agua y todos se encuentran en locales comerciales.
Pregunta de Florencia de Lomas de Solymar: Tengo una bebé recién nacida y quiero que mis perros se adapten a ella de la mejor manera. ¿Cómo puedo ayudar a bajar la ansiedad y estrés que genera?
Es bueno saber que los beneficios que los perros proporcionan a la salud del niño comienzan ya desde el embarazo, pero el caso es que la convivencia entre bebés y mascotas no siempre resulta fácil. La llegada de un nuevo miembro a la familia (a la manada, desde el punto de vista del animal) puede ser difícil de asimilar, sobre todo para los perros. Lo conveniente es que el trabajo con el perro comience antes de la llegada del bebé. En primer lugar, hay que observar sus conductas y valorar si pueden o no ser problemáticas cuando se agrande la familia: si saluda con demasiada efusividad por lo que podría lastimar al niño, si es demasiado inquieto y le cuesta obedecer, si carece de un espacio propio, etc. Si es posible corregir tales hábitos, los nueve meses del embarazo son el momento oportuno para hacerlo.
En esta instancia también es posible prever qué cosas que se hacen con el perro deberán interrumpirse (al menos de forma temporal) a partir del nacimiento. Para evitar los cambios demasiado bruscos, se puede aprovechar ese lapso para cambiar la rutina poco a poco. También se puede procurar que el animal se adapte de manera gradual a los nuevos sonidos, sobre todo al llanto del bebé. Es posible hacer que el perro escuche algún lloro grabado, para que reducir el número de nuevas experiencias a las que tendrá que acostumbrarse cuando el bebé por fin esté en la casa.
Otra recomendación consiste en acostumbrar al perro a las manipulaciones. Y es que el niño, nada más empiece a explorar el mundo que lo rodea, tenderá a tocar y tironear las orejas, la cola, el pelo y otras partes del cuerpo del perro. El instinto del animal puede interpretar estos gestos como agresiones. Por eso, es aconsejable preparar al perro, casi como un juego, a este tipo de contactos.
Un perro socializa en paquetes lineales, es decir que considera a algunos miembros de la familia como dominantes a su propia posición y otros como sumisos. Inicialmente, un perro probablemente observa al bebé dentro del “paquete sumiso” y puede llegar a mostrar un comportamiento dominante. Hay que observar los posibles signos de agresión como gruñidos, orejas hacia abajo o hacia atrás de la cabeza y agachado. Los perros que son muy apegados a la familia, pueden llegar a deprimirse y dejar de comer.
ENTONCES: no quitar la atención total al animal, planear pasar tiempo con él para que sepa que no fue reemplazado en la casa. Las mascotas pueden tener miedo a sentirse abandonados o rechazados cuando el bebé recibe toda la atención. Consentir al perro: salir a pasear y darle premios cuando se porte bien. Si existe talco u otros olores, los asociará -eventualmente- con el bebé, así es que mejor permitir que los conozca dejando que entre que al cuarto del bebé a investigar la cuna, los nuevos muebles y sobretodo los olores. Cuidadosamente permite a tu mascota ver y oler a tu bebé. Los padres que entran en pánico y empujan a sus hijos cuando un perro se aproxima, están enviado el mensaje de que el bebé es una amenaza. Algo sencillo es poner en la mano del bebé un “premio” y permitir que el perro vea que ese premio viene de la mano del nuevo integrante de la familia; así asociará que es algo bueno para él.
Hasta la próxima semana!!
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