Baldemar Tarocco: años difíciles a los que no queremos volver.

El próximo 20 de Mayo se realiza la ya tradicional Marcha del Silencio. La Costa Digital conversó con Baldemar Taroco, integrante de la Comisión Memorias de la Costa , organización local que forma parte del Mecanismo Departamental de Participación en Memoria Reciente de la Dirección de Derechos Humanos.

Tarocco fué preso político, es integrante de Crysol, asociación que nuclea a ex presos políticos de Uruguay, es Concejal en el Municipio de Ciudad de la Costa y como tal integra la Comisión Social y la Territorial.

 

¿Porque se crea la Comisión Memorias de la Costa?

La Comisión tiene sus orígenes en la comisión de la plaza ubicada en Calcagno y Avda Giannattasio, Shangrilá, que comenzó su trabajo en el 2008. Bautizada luego como “Plaza de los DDHH” en el 2009. Hubo una serie de ideas originales que quedaron inconclusas. Recién en el 2014 es que colocamos en esta plaza la escultura “Ausencias” del artista plástico Carlos Pecoy en homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado con la participación de autoridades nacionales y departamentales. Nos ocupamos de la gestión para su reinauguración, tras la restauración necesaria luego que fuera vandalizada a principio de 2015.

Quienes sufrimos en carne propia el terrorismo de Estado, creemos que es necesario difundir lo que ocurrió en nuestro país y en la región con la idea del nunca más, para que las nuevas generaciones no tengan que vivir lo que vivimos. Hemos creído necesario trabajar el tema del pasado reciente en nuestra zona. Ahí surge Memorias de la Costa. Trabajamos la memoria y todos los derechos humanos. La inquietud de nuestra Comisión es que detectamos la falta de información de lo ocurrido durante el período del terrorismo de Estado en nuestro país. Existe un desconocimiento, principalmente en la población joven, sobre las graves violaciones contra la integridad de quienes fueran víctimas de lo ocurrido en nuestro país, así como a las libertades coartadas a nuestro pueblo en general. Existen muchos espacios de desinformación sobre los hechos del pasado reciente. Hay una cultura de impunidad instalada en nuestro país,

¿Cómo trabaja el Municipio el tema derechos humanos?

Creo que lo trabaja muy poco, son otras las prioridades de los vecinos por lo cual se les da prioridad. El 18 se hará una plantación de margaritas en la rotonda de la memoria en el Pinar y el 20 se plantará en la plaza de los derechos humanos.

¿Qué pasó en el pasado reciente?

En el período del pasado reciente, durante el terrorismo de Estado como lo define la ley 18596, período de actuación ilegitima del Estado (1968-|973) y la dictadura civil-militar (1973-1985), fue época de mucha represión contra los trabajadores y estudiantes.

Una mirada al mundo, muy breve, a modo de introducción para entender los intentos revolucionarios, donde queríamos un mundo más justo, más igualitario y sin injusticias sociales.

El mundo vivía los efectos de la Guerra Fría donde se enfrentaban ideas, países y proyectos de sociedades diferentes, que tenían como principales representantes a Estados Unidos y a la Unión Soviética. Dos bloques enfrentados, dando lugar a resistencias y apoyos en cada región del globo. Como reacción a un mundo violento y sangriento, surgen movimientos revolucionarios, que deseaban vivir en una sociedad más justa y solidaria.

La economía uruguaya creció a tasas muy importantes en la primera mitad del siglo XX fundamentalmente por el aumento de las exportaciones ganaderas y después por la sustitución de las importaciones de la industria. Luego fue por la segunda guerra mundial y posteriormente la guerra de Corea, las que generaron una gran demanda y mejores precios de la carne y lana, como así también mucho de sus derivados. A partir del fin de la guerra de Corea nuestra economía deja de crecer, empiezan a escasear el trabajo.

América Latina fue permeable a los cambios mundiales y sumado a sus problemas internos, sintió fuertemente los efectos de la Guerra Fría y la crisis económica. Se producen una ola de golpes de Estado en los cincuenta, sesenta y setenta, que inician una serie de Dictaduras, Paraguay, Bolivia, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina, profundizando la crisis política y social. Paralelamente el impacto de la Revolución Cubana genera nuevos caminos y planteos políticos en nuestro país.

A partir de 1955 comenzó en Uruguay un deterioro paulatino y constante de nuestra economía, en especial del comercio internacional, debido a la baja del valor del precio de las materias primas y el inicio de un estancamiento sin parangón del país. El fin de la guerra de Corea significó que la balanza de comercio pasara a ser negativa en Uruguay.

El modelo económico de desarrollo, denominado Industrialización por Sustitución de Importaciones, que intentó producir todo para un pequeño mercado interno, comenzó a quebrarse, debido a las dificultades económicas y tecnológicas de una industria nacional, que en su mayoría era ineficiente y sobrevivía gracias al proteccionismo estatal.

A finales de los cincuenta, comenzaron a notarse crecientes problemas económicos, que la mayoría de la población creía como una situación circunstancial y que el tiempo pronto lo iba a solucionar.

Podemos ver un intento de cambio, tras 90 años de gobierno del Partido Colorado, con el triunfo del Partido Nacional en 1958 y reiterado en 1962. Pronto quedó claro que no era la solución.

Durante los sesenta la crisis se fue profundizando, demostrando que el proceso que se estaba viviendo, era generalizado y estructural. La economía en franco deterioro provocaba una creciente inflación, desempleo y pobreza, aumentando la fragilidad de la situación.

A partir de 1964 la democracia comienza un severo retroceso en el Cono Sur con una sucesión de golpes de Estado en esta región donde se instauran regímenes autoritarios, donde quedan de lado las políticas sociales, la supresión de las libertades y el Estado pasa a ser controlado por militares y civiles a fin. La intervención de la CIA fue fundamental para el primer experimento en el Cono Sur con el golpe en Brasil en 1964. Luego continuaría Uruguay en junio de 1973, Chile en setiembre y Argentina en 1976.

La prolongada crisis económica y productiva acrecentaba la crisis social, donde se hacía sentir especialmente en los más desfavorecidos. El mito de un Uruguay como “La Suiza de América”, acuñada unas décadas atrás, se hacía pedazos y dejaba en evidencia, que solo había sido un espejismo.

El país vivía un deterioro social y económico, poco a poco, las opiniones diferentes comenzaron a ser perseguidas. Esa represión contra la población cobra sus víctimas, en 1968 asesinan a Liber Arce en la lucha por el boleto, luego Susana Pintos, Hugo de los Santos, Julio Spósito y otros.

Actuaba el escuadrón de la muerte durante gobiernos electos y desaparecen en 1971 a Abel Ayala y Héctor Castagnetto y asesinan a Ramos Filippini e Ibero Gutierrez. Muchos estudiantes y trabajadores terminaron en la cárcel. Fueron años difíciles por los que no queremos volver.

 

 

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