Un grito de resistencia se alza en Canelones, mientras los vecinos de las localidades circundantes a la Laguna del Cisne y el Arroyo Pando se unen bajo la consigna «SÍ al Circuito del Agua y de la Vida, NO a la autopista destructiva», en respuesta a la construcción de la primera autopista del país por parte del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
La inédita autopista que el gobierno de Lacalle Pou pretende realizar con una inversión multimillonaria privada, abarcaría alrededor de 23 kilómetros de extensión, cruzando zonas rurales y áreas protegidas con medidas cautelares, según resolución 2805/2015 de la Junta Departamental de Canelones la cual salvaguarda su valiosa biodiversidad y el abastecimiento de agua potable para la usina de OSE, que suministra a más de 22.800 conexiones.
Los vecinos de la zona se han unido y han enviado una carta con más de 300 firmas a las autoridades ministeriales y de la Intendencia de Canelones, solicitando una reunión urgente para obtener información detallada sobre el proyecto. En la carta, explican por qué se oponen a la construcción de la autopista y cómo les afectaría.
Los vecinos expresan su «enorme preocupación respecto a las repercusiones y afectación que este proyecto implicaría tanto a nivel ambiental como social. Es una zona donde se da una convivencia pacífica entre vecinos y vecinas, se aprecia y disfruta la tranquilidad así como la riqueza de ecosistemas con una gran biodiversidad de especies de flora y fauna que debemos preservar. Somos vecinas y vecinos que hace mucho tiempo vivimos en la zona y otros tantos que hemos llegado optando por las características del lugar.»
Además, señalan que la construcción de la autopista tendría un impacto profundamente negativo en los emprendimientos con sistemas de producción sostenible que han sido posibles a lo largo del tiempo tras muchos años de cuidados e inversión y que abastecen con sus productos de agricultura familiar y orgánica al país. La zona productiva pertenece a la Red Nacional de Agroecología y la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas, con una diversa y variopinta oferta de viñedos, plantaciones frutales, viveros, proyectos apícolas, ganaderos, educativos, culturales, terapéuticos, entre otras propuestas. La autopista amenazaría la paz de la zona, generando contaminación sonora y polución con combustibles y metales pesados, además de la desintegración de los barrios y la exposición a accidentes de tránsito.
Por otro lado, la preservación de las cuencas y bañados del Arroyo Pando y la Laguna del Cisne, áreas protegidas por la Junta Departamental de Canelones, es una preocupación central para los vecinos. Estas zonas albergan una valiosa biodiversidad y proporcionan agua potable a miles de personas a través de la usina de OSE.